"¿Hasta cuándo Catilina, haz de abusar de nuestra paciencia?- ¿A qué extremos te arrojará tu desenfrenada audacia?
(Catón. En el Senado Romano el año 63. a de J.C.)
Inicio estos comentarios con esta cita de Marco Porcio Caton, hombre honesto y justo, que en aquel momento desenmascaraba la conspiración de Lucio Sergio Catilina -político romano- y cuyo discurso es considerado modelo, no sólo de oratoria sino también de coraje. Lo hacemos para remontarnos a ejemplos en la historia de enfrentamientos para detener los “designios” traicioneros de quienes querían derrotarlo.
Venezuela vive una hora menguada víctima del abuso de poder, de los atropellos a la Constitución, de la ausencia de un Estado de Derecho, con la creación arbitraria de una legislación paralela que se burla de la soberanía popular cuando una propuesta de “reforma” (de cambio de Constitución por un librito rojo) es rechazada mayoritariamente y la respuesta ante ello es: no importa, ahora lo haremos mediante decretos-leyes.
Podríamos preguntar: ¿hasta cuándo estos procederes violatorios de toda legalidad? ¿Hasta cuándo se juega con la República?
Veamos el recorrido: el Oráculo del Guerrero, Ceresole con su “tesis” ejército - pueblo y caudillo, base del culto a la personalidad; luego la “tercera vía” de Toni Blair y, finalmente, la adoración a Fidel y declararse marxista sin haber leído a Marx y tomando a éste cuando a lo largo de casi un siglo se han ensayado tesis que han resultado inviables, verdadero fracasos al ser contrastadas con la práctica y se repiten dogmáticamente como si se estuviese en 1848; o cuando se oyen las explicaciones “científicas” de Alí Rodríguez que no se puede avanzar en la “revolución socialista” si no se hace antes una “revolución agraria”. Y así por el estilo se anda por la ruta de la empanada, por el trueque, por los fundos zamoranos, por los saraos, por el cooperativismo, por la cogestión, por las estatizaciones que arruinan todo cuanto tocan, como sucede con las empresas de Guayana, la Costa Oriental del Lago, y demás medidas voluntaristas ausentes de planificación y de gerencia adecuada, bajo el grito de “exprópiese” y del despilfarro de una montaña de dólares.
¿Cuánto le cuesta al país cada uno de estos ensayos? Son incuantificables. No hay contabilidad que los registre. Porque es una autocracia que, por supuesto, no tiene controles, ni contrapesos, ni rendiciones de cuentas. No se sabe a ciencia cierta cuál es la producción de Pdvsa, mucho menos cuánto significan para Venezuela los centenares de “convenios” firmados sin control con más de un centenar de países.
Nada es eterno, todo tiene un límite. El país se atosiga, y se cansa. Y le llega la hora de cambiar. Un primer paso: 26S en marcha hacia el 2012. Y este es el límite que la mayoría del país ha establecido.